Fuente: Educación Inicial - Recomendado por Margarita Petersen
"Cuando los niños son pequeños, pueden existir diversas situaciones que generen miedo o ansiedad en ellos. Hay niños que pueden mostrar temor ante objetos novedosos mientras que a otros éstos les atraen, otros pueden sentirse ansiosos si sus padres se van o se encuentran en un lugar desconocido y a algunos otros puede asustarles la oscuridad o la soledad.
Esto es absolutamente normal ya que una de las funciones principales de nuestro cuerpo es activar el “sistema de alarma” que nos permite responder adecuadamente cuando creemos que hay peligro. Normalmente los temores en los niños pueden surgir de la imaginación, la falta de experiencia o de peligros reales.
En realidad a qué le tema un niño dependerá de su personalidad, su edad, el contacto y conocimiento de su entorno o de otros factores externos. Sin importar a qué le tengan miedo, ellos buscarán la compañía de las personas que son significativas para ellos para que les den seguridad.
¿Cómo puedes ayudarlos?
Lo primero que los niños necesitan es sentirse seguros, por eso, es importante que cuando estés con ellos te muestres tranquilo y receptivo. Si los abrazas y les hablas en un tono de voz suave comenzarán a relajarse. Es importante que recuerdes que sin importar lo que los haya asustado, necesitarán de tu comprensión, compañía, afecto y respeto; por eso, en lugar de decirles que no tengan miedo o que son miedosos, escúchalos y reconoce sus temores: “Veo que estás asustado porque…”, y una vez que estén tranquilos demuéstrales que no hay peligro.
Conforme ellos descubren que cuentan contigo, que pueden reconocer sus miedos y conseguir calmarse, aprenderán a enfrentar adecuadamente sus temores.
Aprovechando la imaginación de los niños
La imaginación es la capacidad de reorganizar los datos de acontecimientos pasados y el mundo real y combinarlos para encontrar nuevas relaciones y crear una nueva experiencia. Con la ayuda de ésta, los niños logran representar y comprender la realidad. Esta capacidad está presente en las personas desde sus primeros años de vida 2.
Cuando imaginamos vamos más allá de la experiencia, nuestra mente se amplía y se vuelve más flexible y fluida. Otro elemento importante a considerar son los sentimientos ya que éstos también influyen en la imaginación y viceversa. A través de la imaginación podemos generar diferentes sentimientos en nosotros, como alegría o compasión, a partir de elementos creados en nuestra mente 3.
La imaginación guiada es una forma de visualizar experiencias mientras las personas se encuentran relajadas. A través de ella se puede ayudar a los niños a tranquilizarse o resolver problemas. Con la práctica los niños pueden reforzar su sentido de confianza, éxito y control, ya que se dan cuenta que ellos son los responsables de sus pensamientos. Finalmente la imaginación guiada favorece que los niños sean más conscientes de sí mismos y que descubran sus propios recursos internos."
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